En un futuro donde corporaciones y gobiernos controlan qué profesiones son permitidas, diversos personajes enfrentan conflictos irreconciliables. Un ejecutivo musical persigue al legendario pianista psicocinético Richard Kongrosian para…
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En un futuro donde corporaciones y gobiernos controlan qué profesiones son permitidas, diversos personajes enfrentan conflictos irreconciliables. Un ejecutivo musical persigue al legendario pianista psicocinético Richard Kongrosian para forzar su regreso, mientras el Dr. Superb desafía la prohibición de la psicoterapia impuesta por intereses farmacéuticos. Entre bastidores, funcionarios misteriosos manipulan a ambos hombres. La novela explora cómo el poder sofoca las aspiraciones humanas y obliga a individuos a hacer elecciones imposibles en un mundo donde la tecnología avanzada coexiste con la represión.
En un futuro tecnológicamente avanzado donde corporaciones multinacionales y gobiernos ejercen control absoluto sobre profesiones y creencias, la novela entrelaza las vidas de varios personajes atrapados en conflictos que reflejan las grandes pugnas de poder de la época. Nat Flieger, ejecutivo de Electronic Musical Enterprise, recibe una asignación que lo desconcertaba: viajar a las costas boscosas del norte de California para convencer al legendario pianista soviético Richard Kongrosian a grabar sus últimas sesiones musicales. Kongrosian, un psicocinético capaz de tocar sin tocar el teclado, se ha retirado de la vida pública, supuestamente tras una tragedia personal. El reto para Flieger no es solo persuadir a un artista renuente, sino entender por qué una carrera deslumbrante se ha apagado en el silencio. Paralelamente, en San Francisco, el Dr. Egon Superb enfrenta un destino aún más perentorio. La Ley McPhearson, impulsada por el cartel farmacéutico alemán A.G. Chemie, ha prohibido el psicoanálisis en toda la nación, relegando esta profesión centenaria al status de práctica obsoleta. A Superb, analista de la tradición vienesa, se le ordena cerrar su consultorio. Sin embargo, él y miles de colegas desafían la ley, decididos a atender a sus pacientes una última vez. Pero su acto de resistencia será interceptado por Wilder Pembroke, un funcionario misterioso que representa a alguna agencia sin nombre oficial. Pembroke revela un cálculo perturbador: los gobiernos poseen máquinas de viaje temporal que han permitido observar el futuro. Saben que Superb no podrá curar al paciente que aparecerá en su consultorio. Por eso lo necesitan en su consultorio: requieren que un fracaso pseudocientífico lo mantenga enfermo, en lugar de que la medicina química lo cure. Superb es, en última instancia, un instrumento de un plan más vasto cuya verdadera naturaleza permanece oculta. Mientras Flieger navega el misterio de Kongrosian y Superb descubre que su profesión ha sido preservada no por reconocimiento sino por utilidad siniestra, una tercera trama germina en el edificio comunal The Abraham Lincoln, donde seiscientos residentes debaten sus futuros políticos. En este mundo de tecnologías asombrosas y control total, donde incluso el pensamiento es colonizado por intereses corporativos, la obra examina qué queda de la libertad individual cuando todas las instituciones están subordinadas al poder.