La máquina dice quién es el culpable. El detective Somerset no cree en eso. Pero cuando aparece una cabeza cercenada en las afueras del pueblo de Boad Hill, ni la intuición ni la experiencia bastarán para resolver un crimen que Red Virgo,…
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La máquina dice quién es el culpable. El detective Somerset no cree en eso. Pero cuando aparece una cabeza cercenada en las afueras del pueblo de Boad Hill, ni la intuición ni la experiencia bastarán para resolver un crimen que Red Virgo, el sistema de inteligencia artificial más avanzado de la policía, desconoce. Una novela negra que enfrenta la fe en la tecnología contra los métodos desgastados de la investigación clásica, mientras un niño misterioso espera junto a un cadáver.
Somerset es un detective veterano que desconfía de la inteligencia artificial. Su compañero Douglas confía ciegamente en Red Virgo, un sistema que analiza bases de datos y crea perfiles de criminales con precisión casi perfecta. La tecnología ha reemplazado la investigación tradicional en el departamento de policía de Boad Hill, y eso lo irrita profundamente.
Todo cambia cuando llega una notificación a través del reloj inteligente de Somerset. En una zona pobre y olvidada del pueblo, un perro famélico juega con algo macabro: la cabeza cercenada de una víctima. Sin embargo, lo verdaderamente inquietante es lo que encuentran sus agentes en el barranco: un niño arrodillado junto a un cadáver cubierto de barro, mientras la lluvia torrencial lo envuelve todo.
Cuando Somerset y Douglas acceden a los datos de Red Virgo, descubren algo perturbador: la máquina no tiene respuesta. El sistema ha colapsado. No hay rostro identificado, no hay algoritmo que funcione. Por primera vez, la tecnología falla. Y Preston, el agente en el terreno, se encuentra atrapado en una tormenta cada vez más violenta, con preguntas sin respuesta. Esta novela examina el choque entre la intuición desgastada pero experienciada y la precisión tecnológica que promete certezas, cuando ni uno ni otro pueden ofrecer respuestas.