Véronique Vincent es una supermodela francesa de veintidós años que domina las pasarelas más prestigiosas del mundo. Su belleza es su profesión, pero no define quién es realmente.
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Véronique Vincent es una supermodela francesa de veintidós años que domina las pasarelas más prestigiosas del mundo. Su belleza es su profesión, pero no define quién es realmente. Entre desfiles, fotosesiones y la presión de una industria implacable, ella mantiene sus pies en la tierra gracias a su madre, su mejor amiga, y una perspectiva madura que desafía los estereotipos de las modelos.
En el glamuroso mundo de la moda parisina, Véronique Vincent es la estrella absoluta de las pasarelas. A los veintidós años, ya es una modelo consagrada, la favorita de diseñadores como Karl Lagerfeld y su rostro aparece en las portadas de las revistas más importantes. Durante la Semana de la Moda de París 2016, ella abre el desfile de Chanel con un abrigo carmesí y lo cierra con un vestido de terciopelo negro. Es la profesional perfecta: puntual, dedicada, sin los traumas que aquejan a otras jóvenes modelos.
Pero Véronique es mucho más que su belleza. Criada por su madre, Marie-Hélène Vincent, una abogada inteligente y protectora, ha desarrollado una perspectiva única sobre su propia carrera. No ve su físico como motivo de obsesión, sino como una herramienta de trabajo, comparable a una buena voz para un cantante. Mientras otras modelos sucumben a las drogas, los hombres cazafortunas o sus propios egos, ella permanece centrada en sus estudios de Historia del Arte y Literatura en la Sorbona.
Su vida se divide entre tres mundos: el frenético de las pasarelas; el de las sesiones fotográficas globales para marcas de lujo; y el de su refugio parisino, donde disfruta de simples momentos con su madre, lejos del glamur y las cámaras.
Su relación con lord Cyril Buxton, un aristocrático joven británico, es superficial y divertida, sin promesas de futuro. Ambos evitan cualquier compromiso serio. Lo que define realmente a Véronique es su vínculo inquebrantable con su madre, su mejor amiga. Ambas se respetan profundamente; Marie-Hélène le enseñó que la belleza exterior es efímera. Abandonada por su padre cuando aún era bebé, Véronique construyó una vida de estabilidad emocional que la distingue en una industria conocida por devorar jóvenes.