En la Francia ocupada de 1944, Felicity Clairet, agente del Ejecutivo de Operaciones Especiales, se prepara para una misión suicida: destruir la central telefónica y el cuartel de la Gestapo instalados en un palacio del siglo XVII.
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En la Francia ocupada de 1944, Felicity Clairet, agente del Ejecutivo de Operaciones Especiales, se prepara para una misión suicida: destruir la central telefónica y el cuartel de la Gestapo instalados en un palacio del siglo XVII. Junto a su marido Michel, líder de la Resistencia local, y un grupo de combatientes valientes, Flick debe sortear los peligros de la ocupación alemana en lo que podría ser su último día de vida.
Es domingo, 28 de mayo de 1944, en la plaza de Sainte-Cécile, un pueblo en el corazón de Champagne. Un palacio del siglo XVII, antes residencia de la aristocracia local, se ha convertido en un objetivo crucial: alberga tanto una central telefónica estratégica como el cuartel regional de la Gestapo. Para Felicity Clairet, conocida como Flick, una experimentada agente del Ejecutivo de Operaciones Especiales, este es el momento que determinará si ella y su equipo logran golpear al enemigo desde adentro.
Con apenas veintiocho años, Flick ha abandonado sus sueños académicos para convertirse en una de las agentes secretas más peligrosas de la resistencia. Ama Francia con fervor: su idioma, su cultura, su elegancia. Todo lo que los nazis han intentado destruir. Desde hace tres años trabaja saltando entre ciudades francesas ocupadas, portando órdenes del cuartel general en Baker Street de Londres, coordinando con células de resistencia y planificando operaciones de sabotaje.
En esta misión se une a su marido Michel, carismático líder de la resistencia de Reims y antiguo profesor de filosofía de la Sorbona. Juntos han elaborado un plan audaz: atacar el palacio desde dos frentes para dividir las defensas alemanas, penetrar en el sótano donde residen los equipos telefónicos cruciales y destruirlos. Todo exige precisión militar, aunque el equipo de resistencia sea apenas quince hombres enfrentados a una guardia disciplinada de las SS.
Pero mientras la campana de la iglesia marca el inicio de la operación, un oficial alemán aparece en la plaza en un lujoso Hispano-Suiza, documentando fotografías del palacio. Flick presiente que algo no encaja, que este no es un simple turista. La tensión se instala en cada rincón de la plaza mientras los combatientes ocultos aguardan la orden para traspasar del simulacro al combate real. Son apenas los últimos segundos antes de que la explosión, la sangre y la muerte transformen para siempre este domingo de primavera.